El tercer Hombre (experimento de Hipnosis)

Existe un caso conocido en hipnosis experimental que se ilustra de la siguiente forma:

A un sujeto bajo hipnosis le fue dicho que cuando se despertara de una sesión hipnótica sería incapaz de ver  a un tercer hombre en la habitación porque, según se le dijo, éste se habría convertido en  un ser “invisible”.  Se le dieron todas las indicaciones para que ,de hecho, no viera a la tercera persona en aquel lugar, pero cuando el sujeto se despertó, enseguida se dieron cuenta de que las indicaciones no habían funcionado. El sujeto podía ver perfectamente a la tercera persona sin ningún tipo de problema en aquella habitación.

La sesión no había funcionado porque la idea de que el hombre podía conocer la invisibilidad era algo que  simplemente no entraba en su sistema de creencias. Al no creer en esa posibilidad, al no creer que un hombre pudiera volverse invisible, así como así, las sugerencias del hipnotizador al sujeto en estado de trance no funcionaron.

Más tarde se hizo la prueba de realizar el mismo ejercicio con otra táctica diferente. Esta vez, el sujeto fue hipnotizado, pero se le indicó que el tercer hombre había salido de la habitación porque tenía que ir a ocuparse de un negocio urgente. El tercer hombre  se puso el abrigo, se le dijo al sujeto bajo hipnosis que esa persona salía del cuarto, se hizo el ruido apropiado cerrando la puerta  para hacer la situacion verosimil, y finalmente se despertó al sujeto del trance, mientras el tercer hombre seguía allí.

Lo que resultó de este experimento es que el sujeto no podía ver al tercer hombre en la habitación. Su mente había sido burlada con las indicaciones, efectos especiales y explicaciones oportunas. La sesión de hipnosis resultó un éxito. Esta vez el sistema de  creencias fue “activado” de una manera que era “aceptable” para sus instintos de “supervivencia del ego”. No había nada en esas indicaciones que pudiera ser considerado una amenaza para el sistema de creencias de aquel individuo y , por lo tanto, el sistema “inmunitario” de la mente dejó colar esa programación haciendo invisible al hombre de carne y hueso en la habitación. En este mundo, la supervivencia del ego respecto a lo que es y no es posible queda establecida muy  temprano en la vida por nuestros programas paternales y sociales. Aprendemos esto al asimilar aquello  que cree nuestra familia y nuestra sociedad.

El Tercer Hombre “invisible” en la habitación andaba por allí recogiendo y dejando cosas, apoyando cosas, sin dejar de moverse  e interactuar con los objetos de la habitación para poner a prueba la conciencia del sujeto a su presencia. Podemos imaginarnos lo que ocurrió cuando el individuo veía moverse a los objetos solos por la habitación sin nadie que los portara, llegando a rozar la histeria debido a toda esta actividad “anómala”. El sujeto podía ver objetos moviéndose a través del aire, puertas abriéndose y cerrándose, pero, tal y como había sido programado, era incapaz de ver el cuadro completo de lo que ocurría allí porque no creía que hubiera otro hombre en la habitación.

Parece ser que nuestras mentes son mas cerradas de lo que pensabamos.
seremos capaces algun dia de aceptar cosas nuevas? o seguiremos dormidos indefinidamente??

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